Una de las reivindicaciones clásicas de algunos Guardas es la de que nuestros coches tengan una imagen propia asociada a nuestro cuerpo y reconocibles fácilmente por el ciudadano. En la actualidad tenemos la misma identificación que pueda tener un veterinario o un jefe de servicio en su coches oficial, es decir, el escudo y el nombre de Gobierno del Principado de Asturias, en color azul, y debajo el nombre de la Consejería correspondiente.
Hasta fechas recientes y todavía hoy ese reconocimiento era fácil, porque el Guarda iba asociado al coche que conducía (¿se puede hacer publicidad?), el Suzuki Samurai, coche blanco con anagrama en azul, algún que otro abollón y en el mejor de los casos una pequeña pegatina de “Asturias, paraíso natural”, que viene muy al tema de nuestro trabajo. Por suerte algunos todavía tenemos la “fortuna” de seguir usando la versión MS2, para hacer un símil informático, del Suzuki Samurai, con masaje lumbar incluido cada día de trabajo.
Ahora la cosa se complica, los coches dejaron de ser Suzuki Samurai para convertirse en Santana o Jimmy, aunque en la intimidad los seguimos llamando “El Suzuki”, y lo mejor de todo, los coches cambiaron el blanco por el verde, que también viene muy al tema de nuestro trabajo. La cosa todavía se hace más difícil cuando en el color verde oscuro del coche intentamos leer lo de “Gobierno del Principado de Asturias, Consejería de tal…” en letras azules también oscuras. Entonces, si antes éramos poco reconocibles, ahora los somos menos todavía, para regocijo de algunos y tristeza de otros, ya que el verde, por su naturaleza intrínseca pasa muy desapercibido allá por donde transita. Todo ello en aras de respetar un protocolo del Principado de Asturias que no permite salirse más allá de lo estipulado e impide poner algo tan sencillo (ya no pedimos más) como una pegatina que diga: Guardería del Medio Natural (¡a su servicio!).
